A pesar de la trascendencia que se le ha dado al trabajo realizado en el colegio fundado por los franciscanos en Tlatelolco, son muchas las interrogantes sobre su rol y las dudas sobre su historia: ¿acaso era cierta la idea de formar sacerdotes indígenas en una sociedad que aún no estaba preparada para ello o fue más bien un espacio de formación superior con miras a la transformación cultural?, ¿Cuál fue su impacto en la sociedad del momento? ¿Cómo siguió trabajando la institución más allá del siglo XVI?
El Imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago Tlatelolco fue inaugurado formalmente el 6 de enero de 1536, con la presencia de autoridades civiles y religiosas, así como con miembros de la comunidad de Santiago y los nuevos estudiantes. La mayoría de los investigadores consideran que representó el primer centro de estudios superiores para jóvenes indígenas en el continente americano y que fue una iniciativa sin precedentes de diálogo e intercambio cultural.
Si bien las primeras versiones históricas afirmaron que se trató de un centro enfocado en la formación de indígenas para el sacerdocio, para impulsar y afianzar el proceso de evangelización y el cristianismo en el nuevo continente, muchos investigadores sostienen que ese plan no era viable y que más bien se trató de un colegio enfocado en la formación de los jóvenes con la perspectiva del humanismo renacentista europeo y la sabiduría mesoamericana, para generar mediadores culturales que ocuparon puestos clave de representación de las comunidades originarias.

¿Cuáles fueron las crisis del colegio?
Si se considera que una de las funciones del colegio era formar a los indígenas para el sacerdocio, una crisis notable ocurrió alrededor de 1540 tras la prohibición de su ordenación. Después de esto, la decadencia fue acelerada por la oposición de autoridades y civiles, la mala gestión económica y las “envidias y pasiones” ante el temor de que los indígenas influyentes pusieran en riesgo el dominio español. A esto se sumó la falta de organización de la comunidad para la gestión del colegio y los cambios organizacionales dentro de la misma orden franciscana.
Una crisis muy importante en este contexto se vivió con las epidemias de 1545-48 y 1576, ya que causaron una gran mortandad entre los colegiales, dificultando la renovación de los cuadros, propiciando la desestructuración de las comunidades y acelerando la pérdida de la memoria oral. Otro fenómeno crítico para el abandono parcial de la comunidad y el decaimiento del colegio fueron las inundaciones, como la de 1629, que provocaron el deterioro físico de las instalaciones y contribuyeron a su declive.
Por ello, se ha planteado que el colegio tuvo una corta vida y que su historia se caracterizó por las contradicciones entre la ley proteccionista y los intereses de la sociedad novohispana en formación, misma que se reflejó en su propio edificio, que pasó por varias reconstrucciones, pero para mediados del siglo XVII ya se encontraba en ruinas. Aparentemente, el siglo XVIII lo encontró como escuela de primeras letras, pero de esa historia les hablaremos en la segunda parte.
Material de referencia
Sánchez de Bustamante, L. (2017). Tlatelolco Novohispano: espacio de diálogo intercultural. Arqueología e historia de la Caja de Agua. Tesis de arqueología (ENAH)


